29 de agosto de 2007

Carta a la mujer de mis sueños...


Medellín, Julio 15 de 2002

Querida mujer de mis sueños:

Perdóname por no llamarte con tu nombre pero, al momento de escribirte esta carta, todavía no tengo el gusto de conocerte o, al menos, no tan profundamente como para grabar definitivamente tu nombre de pila en mi corazón.

Quiero que sepas que tú me has inspirado y dado la fuerza necesaria para luchar día a día, año a año, evitando los vicios y las malas compañías, y tratando de alcanzar las mismas cualidades y virtudes que yo te admiraba en mis sueños de adolescente.

Te he querido toda mi vida con locura, te he imaginado con un cuerpo casi tan bello como tu alma, el cual ha venido creciendo hasta convertirte en la mujer más hermosa para mis ojos, sin haber perdido nunca la ternura, la alegría y la sencillez que tenías cuando niña...

Han pasado muchos años y en varias ocasiones he creído haberte encontrado en cada una de las mujeres a quienes he creído amar. En algunos casos las he idealizado, como Don Quijote a su amada Dulcinea, tratando de vivir en un mundo de fantasía; otras veces he tratado de moldearlas y adaptarlas a la fuerza para hacerlas coincidir exactamente contigo, como la zapatilla de la Cenicienta, y en ocasiones me he dejado dominar por la pasión y perdido completamente el rumbo de una relación inmadura...

En todos estos días de estudio, auto conocimiento y reflexión, creo haber aprendido de mis errores del pasado y entendido que el amor real no lleva prisa. Por fin he entendido la frase "cuando dejes de correr, llegarás". Ya sé que una relación duradera tiene que estar basada en el conocimiento profundo de la pareja y en la aceptación total de sus virtudes y defectos. Ya sé que no debo idealizar a mi pareja, no debo atribuirle cualidades o virtudes que no posea. Tampoco debo pensar en que ella cambiará sus "pequeños defectos" para convertirse en la mujer de mis sueños, debo aceptarla como es y construir con ella un amor verdadero que se afiance con el constante deseo de darnos sin condiciones, y que crezca, permitiéndonos a ambos la independencia con libertad y autonomía. Ya sé que debo basar mis sentimientos en la personalidad de mi pareja y no en sus atributos físicos o en las relaciones sexuales. Debo siempre buscar una relación constructiva que nos beneficie, en lugar de hacernos daño, tanto si la relación perdura como si no. Ya sé que debo evitar los celos y la búsqueda del control de mi pareja, ya que nadie, ni aún casado, es dueño de su pareja. El verdadero amor no asfixia ni quita jamás la libertad...

También sé que entre los retos más difíciles que hay en este mundo, tal vez no haya ninguno más difícil de lograr que un BUEN matrimonio, pues no sólo se requiere haber preparado y solidificado sus bases con un buen noviazgo, sino una dedicación permanente, que exige más esfuerzo y tenacidad que aprender a tocar cualquier instrumento musical. En un buen matrimonio, cada uno de los cónyuges debe estar dispuesto a darlo todo a cambio de nada, desear siempre lo mejor para la persona amada, disfrutar con su alegría y llorar con sus tristezas, permanecer a su lado en la adversidad para darle una frase de consuelo, de ánimo y de apoyo; debe estar dispuesto a entregar el alma y el corazón sin condiciones, por el simple gusto de darse, por la simple alegría de amar... El amor conyugal permite encontrar la propia felicidad en la felicidad del cónyuge.

Y también he aprendido que en un buen matrimonio no todo es romanticismo y, como en cualquier sociedad, hay prerrequisitos que cumplir y normas que establecer para su buen funcionamiento. Según los expertos, dos personas que deseen unir sus vidas en matrimonio deberían tener estilos de vida similares, realizaciones profesionales independientes y temperamentos opuestos pero complementarios. Los matrimonios felices entre "príncipes" y "cenicientas" no existen en la vida real y las primeras y más comunes causas de problemas en el matrimonio son tan vulgares y poco románticas como la lucha por el mando en el hogar y los desacuerdos sobre el dinero, por lo tanto, es necesario estar preparados para resolver "asertivamente", con calma, con equidad y con justicia, todos estos problemas cuando se presenten. La confianza, el diálogo y el respeto nunca se pueden perder en un matrimonio, así como tampoco en ninguna sociedad comercial.

Para terminar, deseo agradecerte infinitamente por haber actuado gratis en tantos de mis sueños, por haberme dado la fuerza para ser lo que soy y lo que pienso llegar a ser. Te amo, no sólo por lo que tú eres sino por lo que yo soy cuando pienso en ti. No sé cuándo te convertirás finalmente en mi mujer de cuerpo y alma pero me siento capaz de esperarte esta vida y otras más, y mientras tanto, trataré de seguir creciendo para merecerte...

Te amaré por siempre,


Jorge A Restrepo

P/D: Esta carta la escribí estando secuestrado en la Comuna 13 de Medellín. Ver Reflexiones durante mi secuestro en este mismo Blog

(C) JAR 2002

3 comentarios:

AngelaPeru dijo...

Bellisima reflexion....

A veces dificil de creer que a una la amaron desde antes de conocerla...pero si es cierto...mi novio me dijo desde que me conocio, "yo te sone...y sone con este amor"...
Al leer tu blog, revivi sus palabras y vuelvo a entenderlas con mas claridad...

Sera muy afortunada aquella mujer a la cual no tengas que moldear y adaptar a la fuerza, sino que como al zapato de cenicienta, calce a la perfeccion y se convierta al fin en tu mujer de cuerpo y alma...como me converti yo en la de mi novio...

y sabes? me hace muy feliz!!!

LADY IN BLUE dijo...

Jorge, què linda carta por lo que dice y por el corazòn de rosas rojas.

Supongo que muchas buscan un hombre asì. Será una afortunada!

Voy a leer tu blog, pero tienes tantos posts que me tomará un tiempo.

El mío empezò también en abril: www.solterasenlima.blogspot.com

Al menos por lo que dices en la carta, tratamos el tema: la bùsqueda de esa persona especial.

Saludos,
Lady in Blue

Anónimo dijo...

Está muy linda tu carta y espero que encuentres a esa mujer que seguramente está en algún lugar sin presentir que tu la estás esperando.
!!SUERTE!!

p.d También soy de Medellín, pero para mi tristeza, no vivo ahí.