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30 de octubre de 2007

Por qué no creo en Dios


Por Lola Cárdenas Luque

Podríamos decir que me viene de la infancia. Mis padres, más que ateos, eran anticlericales, y tenían buenos motivos, así que desde bien pequeña he mamado el sentimiento anti-religioso. Vamos a ubicarnos por un momento en su situación. Mis padres nacieron en un pueblo, en los tiempos de la posguerra. Ellos no vieron en su infancia otra cosa a su alrededor que pobreza, hambre, miseria, miedo, y a unos señores de negro demasiado interesados en lo que se hablaba en casa sobre cuestiones políticas.

Cuando mi padre era sólo un niño, el cura del pueblo le pegaba porque se negaba a decirle lo que fuera que hubiera escuchado en casa. Ya sufrió que su abuelo fuera encarcelado por "rojo" y, aunque teniendo diez años no sabía nada de estos "colores", sí sabía que su padre podría correr la misma suerte, o incluso peor, y entonces, él y sus hermanos pasarían más hambre aún. Así que prefería soportar las hostias del cura (y no eran de repostería) antes que poner en peligro a su propio padre. Más o menos cuando mi padre tenía unos 17 años, nacía la octava (y última) hija de mis abuelos paternos. Aparte de eso, mi abuela ya había sufrido tres abortos naturales.

Mi madre también tiene siete hermanos. Tuvo que dejar el colegio con sólo 10 años para entrar de sirvienta en una casa o los más pequeños no tendrían qué comer. Preguntaba a su madre por qué no podía dejar de tener hijos y mi abuela, pobre, sólo podía decir "el señor lo quiere así". Mi madre se preguntaba quién era ese señor tan desalmado que había provocado que ella, una niña, estuviera sirviendo en una casa, en lugar de ir al colegio y jugar, como otras niñas de su edad.

Así, claro, el sentimiento que me contagiaron fue el anti-clerical. Yo no creía en esa cosa que otros llamaban "Dios" porque estaba muy enfadada con él: uno de sus portavoces en este mundo había pegado a mi padre con frecuencia y sin motivos, y ese Dios mismo había consentido la miseria de ambos. Incluso yo he visto con cierta cercanía el hambre en ellos, en mis padres. Recuerdo que había veces que no cenaban con mi hermano y conmigo. Nos decían que no nos preocupáramos, que ellos cenarían más tarde, que termináramos y nos fuéramos a dormir. Sin embargo, yo no dormía hasta que lo hacían ellos. Me quedaba despierta, atenta, vigilando el comedor en silencio. Nada. Mis padres no cenaban. Les oía lamentarse y preguntarse "cuándo saldremos de esto, los niños no se lo merecen".

Por tanto, yo odiaba a Dios. Pero no lo había razonado. Y es más, odiándole, de alguna manera le confería el estatus de existente.

Creo que esto es un matiz importante, porque de la misma manera que mis padres odiaban todo lo relacionado con la Iglesia, podía haber resultado todo lo contrario, podían haber sido unos creyentes devotos y, por tanto, haberme contagiado a mí de esa devoción, quedando todo, pues, en una cuestión de sentimientos y no de pensamiento.

No puedo evitar preguntarme hasta qué punto puede tener derecho un padre a inculcar una doctrina religiosa o anti-religiosa a sus hijos. En cualquiera de los dos casos, no se está razonando a los hijos por qué creer o por qué no creer, en un momento muy significativo de la infancia que es cuando nuestros padres son dioses para nosotros y lo que nos dicen es una verdad absoluta porque nos lo han dicho ellos. Cuando creemos ciegamente en lo que nos dicen nuestros padres. Y en ese momento en el que creemos ciegamente en ellos, porque somos pequeños, como no podemos valernos por nuestra cuenta para sobrevivir en el mundo real y les necesitamos, nos inoculan el veneno de la superstición. Cuando más débiles somos, cuando más expuestos estamos a los ataques de los depredadores de la razón.

La cuestión es que yo estaba muy enfadada con ese tal Dios y me rebelé contra él por partida doble estando en el colegio.

Mi primer acto rebelde fue llegando a la EGB, exigiendo mi derecho de recibir clases de ética. Claro, que como yo no llegaba a los seis años, y no conocía la palabra "derecho", lo que hice fue ofrecer una señora pataleta cuando me quisieron meter en clase de religión, negarme con todas mis fuerzas y pedir a mis padres que lo impidieran. Ya, ya, no es tan heroico, pero los niños, es lo que tienen. Se abrió el grupo de ética y, en contra de lo esperado, bastantes niños solicitaron el cambio. De la religión, a la ética.

Así, a nosotros nos hablaban de la convivencia, de ponernos en el lugar de los demás antes de hacerles o decirles algo, de las señales de tráfico (en serio), de los problemas que puede acarrear mentir, de si es conveniente ser siempre obediente o no, si nos hemos sentido culpables al hacer alguna travesura, si nos hemos arrepentido alguna vez de algo que hubiéramos dicho a nuestros padres, si creíamos que estaba bien matar o robar, y por qué.

A los niños del grupo de religión les metían miedo con las historias de un Dios bastante caprichoso que iba masacrando a los hombres según tuviera el día. Era inevitable que hubiera comentarios entre grupos donde nos contábamos de qué iban nuestras clases. A mí me daban miedo las historias que les contaban (y me siguen pareciendo de terror sádico) y me sentía feliz de poder hablar de temás más mundanos. Además, yo recordaba de un libro que teníamos en casa, que esa historia de que la Tierra fue creada en seis días no constaba. Más bien, hablaban de una posible gran explosión, y que a partir de ella, se fueron formando las estrellas y los planetas, que giraban alrededor de éstas, siendo nuestro puntito azul uno más entre miles de millones. Por otra parte, también nos contaban que les habían dicho que el hombre y la mujer fueron creados por Dios a partir de barro y una costilla, respectivamente, y nuevamente en este libro yo había leído de una evolución gradual, que me parecía mucho más lógico porque, a fin de cuentas, si estábamos hechos de barro, al doblar un brazo se nos podría romper.

Hubo un flujo importante de alumnos del grupo de religión al grupo de ética tras este intercambio, quedando, al final, en el de religión, aquellos niños cuyos padres no les permitían ir a la clase de ética. Se acabaron acostumbrando a escuchar (¡y examinarse de!) historias de terror.

Por otra parte, tuve acceso a una "Enciclopedia Álvarez" de tercer grado (la de mi padre), y ahí me encontré con un primer bloque llamado "Historia Sagrada", donde pude documentarme por mi cuenta. Aquellas historias de terror daban aún más miedo cuando las tenías delante que cuando te las contaban.

El tiempo pasaba y llegó la hora de hacer la Primera Comunión. Yo me negué a hacerla. Ese fue mi segundo acto de rebeldía. Sabía del coste económico y del impacto que eso supondría en las frecuencias de las cenas de mis padres, pero aún así, mi madre me dijo "si quieres hacerla sólo por los regalos, dínoslo, y te compraremos algo a cambio de que no la hagas, pero si de verdad crees en Dios, entonces haremos el esfuerzo". Era una decisión bastante importante para una niña de ocho años. Entonces, me preguntaba, "¿pero qué es Dios?". ¿Era ese señor con barba que permitía que mis padres pasaran hambre? Entonces no se merecía que yo le rindiera pleitesía. ¿Era ese señor con barba que masacraba gente de manera caprichosa, según había leído en la "Enciclopedia Álvarez"? Entonces él mismo incumplía sus mandamientos y no era alguien de fiar. ¿Era ese señor que decían que había creado el mundo en seis días, cuando yo sabía de un proceso de millones de años? Entonces alguien me estaba mintiendo. Y en clase de ética habíamos hablado del mal que hacen las mentiras. Si a ese señor que llamaban Dios no le gustaban las mentiras, entonces él no podía ser cierto, porque las historias que contaban de él eran mentira.

Con lo cual, quedó resuelta mi decisión: no podía creer en un señor al que llaman todopoderoso y creador del mundo, amoroso de su creación, cuando conozco otra versión de los hechos, compruebo que él mismo mata personas, contradiciendo sus mandamientos, y permite que la gente, mis padres y mis abuelos, entre otros, pasen hambre. No. Y no hice la Primera Comunión.

Esto no implica que fuera escéptica con respecto a otras supercherías. De hecho, me tragué por pares otra serie de supersticiones que venían a cubrir el vacío que provoca la desolación que se siente cuando te ves, por las buenas, en un mundo cruel e injusto, donde te preguntas qué has hecho para ser pobre y no tener oportunidad de comer ternera (fue un lujo que probé por primera vez ya con 14 años) , para tener una salud muy quebradiza (dos veces estuve a punto de morirme), un mundo donde los miserables campan a sus anchas engañando y robando a los demás, y donde cada avance para que el ser humano viva mejor ha costado mucha sangre.

Ideas como la reencarnación y "el karma", donde lo que te pasa en tu vida actual es consecuencia de lo que has hecho en vidas anteriores tenía cierto sentido. Al contrario que con la religión, contra estas ideas no tenía defensas pues mis padres las aceptaban. Y yo creía a mis padres. Todo encajaba. Fue complejo quitarme de encima estas y otras creencias irracionales. Pero de eso no voy a hablar ahora.

Desde mi primer "no" razonado a Dios, he seguido dándole vueltas al asunto. Perfilando mi postura, según mi edad avanzaba y tenía en mis manos mejores herramientas para pensar.

Hubo un momento en el que dudé de mi "no".

Yo tenía 11 años, estaba de vacaciones en el pueblo, y unas niñas de allí me decían que aún estaba a tiempo de hacer la Primera Comunión, que Dios era amor, y que él sabría recompensarme si me convertía. Me dejaron unos libros donde no aparecían las atrocidades que conocía, sino que este dios parecía "otra persona". "Dios es amor", "Dios es comprensión", "Dios es bondad", "Dios nos ama sobre todas las cosas"... Aquello me cogía en un momento bajo y necesitaba de algo así. Leía sobre eso e, incluso, aprendí a rezar (¡confesión en exclusiva para todos mis lectores!). Y a las dos semanas, jugando, caí y me rompí un tobillo. ¿Pero qué tomadura de pelo es esta? ¿Pero qué clase de dios consiente que alguien que reza para él se rompa un hueso y sufra ese dolor tan terrible? Nuevamente, pensé: "Si Dios es amor, Dios no existe, porque amar a una creación no es consentir que sufra, pues él, omnipresente y omnipotente, tiene medios de sobra para evitarlo. Si no lo evita, entonces, o no es amor, o no es omnipresente, o no es omnipotente, y en ese caso, no existe tal dios".

Las niñas que me habían insistido para convertirme, al ver mi nuevo "giro al no", se enfadaron y me dijeron que ardería en el infierno por no creer en Dios. Bonita manera de darme la razón: ¿que no era "amor"?

Al regresar al colegio, la asignatura de historia tocó unos temas bastante oportunos, después de todo lo que yo ya había pensado sobre el asunto de "Dios": guerras cuyo motor era la religión, la existencia de varios dioses (apareció Alá; los griegos nos fueron explicados más como una suerte de leyendas que como algo que motivara pasiones semejantes a las que empezaba a ver en los libros), y la Santa Inquisición. Válgame Dios, y nunca mejor dicho.

Ahí fue cuando empecé a pensar si esa idea de un dios no era más bien un arma empleada para manipular a la gente. Con 11 y 12 años ya puedes plantearte esas cuestiones. Me resultaba harto sospechoso el empeño de unos pocos por hacer creer a la gente y someterla a un modo de "pensar", condenando con tortura y muerte a cualquiera, no ya que no creyera, sino que sospecharan que no creyera, o que tuviera ideas en contra de la religión e incluso que simplemente las matizara.

De hecho, observé una cosa: yo no trataba de convencer a nadie de que no creyera, pero algunos de los que sí creían, no me dejaban en paz para que sí creyera.

Con el tiempo, he visto también que no hay acuerdo en lo que significa "dios". Unos siguen al pie de la letra lo que dice la Biblia, otros lo entienden como un "dios personal", otros hablan de "amor", otros de extraterrestres hermanos galácticos... y todos le llaman igual: Dios. Por tanto, si no hay primero un acuerdo global sobre qué significa "dios" (como sí lo hay en cuanto a qué significa "fuerza", "masa" o "tiempo"), no puedo pronunciarme sobre esa cuestión. Se diría, pues, que soy agnóstica. Pero esto sólo es en la teoría. Quiero decir, en el mundo de las ideas. En la práctica soy atea, puesto que no necesito de dios alguno para vivir. Si soy buena o mala, lo soy porque quiero, no porque nadie me lo mande, porque espere recompensa o porque quiera evitar algún castigo tras la muerte. Sinceramente, me parece cobarde actuar "bien" únicamente por temor a que nos castiguen una vez muertos. Prefiero actuar bien porque me nace hacerlo. Y si actúo mal, como siempre doy la cara, ya sabeis dónde estoy para exigirme responsabilidades. Esas que los creyentes eluden, en la confianza de que "su dios" (sea lo que sea) les perdonará.

Más o menos, estos son, pues, mis motivos. ¿Hay alguno por el que debería creer?

Fuente:
Blog Locomundo
: Por qué no creo en Dios

22 de agosto de 2007

¡El Dios bíblico no existe!

La siguiente demostración fue enviada por Danny Perich Lara a un debate en Internet sobre el tema "Demuéstrenme que Dios no existe" del grupo CyberAteos*...

¿El Dios bíblico?? Fácil

Dios es omnipotente
Dios no se equivoca
Dios sabe que la tierra gira alrededor del sol

La Biblia es palabra de Dios
La Biblia dice que primero fue creada la tierra, y alrededor de ella, el sol y la luna
El sol no gira alrededor de la tierra, por lo tanto, la Biblia está equivocada

Si "la Biblia es palabra de Dios" y "Dios no se equivoca", hay dos opciones: La Biblia no es palabra de Dios o Dios sí se equivoca.

En el primer caso, si estamos hablando del Dios bíblico y la Biblia no fue escrita por Dios, ya no estaríamos hablando del mismo Dios.

En el segundo caso, si Dios se equivoca, y por lo tanto, no es omnipotente, entonces pierde su categoría de Dios.

En ambos casos, por reducción al absurdo, puedes determinar que, al menos, "el Dios bíblico no existe".

Saludos desde el fin del mundo.

Danny Perich L.
Ateo Superstar
Punta Arenas, Chile

Otras demostraciones:
Las siguientes demostraciones lógicas en las que también se concluye que Dios no existe, fueron extraídas de Imago* Blog de Argentina:

Argumento del mal de Epicuro:
1) Dios quiere y puede eliminar el mal, pero el mal existe. Por lo tanto Dios es incoherente, lo que contradice su perfección, y si Dios no es perfecto no es Dios, luego Dios no existe.

2) Dios quiso eliminar el mal y no pudo. Por lo tanto, Dios es impotente, lo que contradice su omnipotencia, y si Dios no es omnipotente no es Dios, luego Dios no existe.

3) Dios pudo eliminar el mal y no quiso. Por lo tanto Dios es malvado, lo que contradice su bondad suma, y si Dios no es bondadoso no es Dios, luego Dios no existe.

4) Dios ni quiso ni pudo eliminar el mal. Por lo tanto, Dios es impotente y malvado a la vez, lo que contradice su omnipotencia y bondad, y si Dios no es omnipotente ni bondadoso no es Dios, luego Dios no existe.

El argumento del mal de Epicuro (repetido por Bayle, Diderot, Shopenhauer, etc.) demuestra la inexistencia de Dios, ya que un Dios todopoderoso y bondadoso, y la existencia del mal son mutuamente excluyentes, y se plantean los dilemas: o Dios es malo o no existe; o Dios es todopoderoso o es bueno.

Dios Omnipotente vs. Dios Malévolo:
Dios es omnipotente.
Dios no es malévolo.

El mal sólo puede existir si Dios no puede o no quiere impedirlo.
El mal existe.

Si Dios no quisiera evitar el mal sería malévolo.
Si Dios no pudiera evitar el mal no sería omnipotente.

Pero un Dios todopoderoso y la existencia del mal son mutuamente excluyentes, como se vio en la demostración anterior. Luego, Dios no existe.

Dios Perfecto vs. Imperfección del Mundo:
Dios es perfecto.
Dios creó al mundo.

Si Dios es perfecto sólo puede crear cosas perfectas.
Si Dios es creador creó un mundo en que abunda la imperfección.

Pero un Dios perfecto no puede crear un mundo en el que abunda la imperfección. Por lo tanto, es imposible que un Dios perfecto creara el mundo. Luego, Dios no existe.

Dios Justo vs. Dios Bueno:
Dios es justo.
Dios es bueno.

Un Dios justo castiga los pecados con la exacta severidad que amerita.
Un Dios bueno castiga los pecados con menos severidad de lo que amerita.

Pero un Dios no pude castigar los pecados con la exacta y menos severidad al mismo tiempo. Por lo tanto, es imposible que un Dios justo sea bueno. Luego, Dios no existe.

Dios Perfecto vs. Dios Creador:
Dios es perfecto.
Dios es creador del mundo.

Un Dios perfecto no tiene deseos ni necesidades.
Un Dios creador tuvo el deseo de crear el mundo.

Pero un Dios perfecto no puede tener el deseo de crear el mundo. Por lo tanto, es imposible que un Dios perfecto sea creador del mundo. Luego, Dios no existe.

Dios Omnipresente vs. Dios Trascendente:
Dios es omnipresente.
Dios es trascendente.

Un Dios omnipresente está en todas partes del espacio.
Un Dios trascendente está fuera del espacio.

Pero un Dios, que está en todas partes del espacio, no puede estar afuera del espacio. Por lo tanto, es imposible que un dios omnipresente sea trascendente. Luego, Dios no existe.

Dios Trascendente vs. Dios Persona:
Dios es trascendente.
Dios es persona.

Un Dios trascendente está fuera del tiempo.
Una persona lleva a cabo acciones en el tiempo.

Pero un Dios que está fuera del tiempo no puede llevar a cabo acciones en el tiempo. Por lo tanto, es imposible que un Dios trascendente sea persona. Luego, Dios no existe.

Dios Omnipresente vs Dios Persona:
Dios es omnipresente.
Dios es persona.

Un Dios omnipresente está en todas partes del espacio.
Una persona no está en todas partes del espacio.

Pero un Dios omnipresente no puede no estar en todas partes del espacio. Por lo tanto, es imposible que un Dios omnipresente sea persona. Luego, Dios no existe.


Fuentes:
Imago* Blog: Las demostraciones lógicas de que Dios no existe

*CyberAteos es un Grupo de ateos en Internet, en el cual me inscribí hace varios meses. Sin embargo, cuando traté de compartir y debatir "Mi Credo" en el "foro" con los demás miembros del grupo, los moderadores me censuraron por "creyente", borraron mis mensajes y me expulsaron del grupo...

Ver la Carta abierta a CyberAteos en mi Blog.

10 de agosto de 2007

Test de Divinidad

¿Quiere saber si es usted una divinidad?
Por Animalario*

Responda a este sencillo test...

1. Si descubre que un tipo con muy mal humor llamado Herodes piensa asesinar a todos los niños menores de dos años de su país. ¿Qué hace?
a) Avisa a sus conciudadanos para que tomen medidas.
b) Alerta sólo a sus vecinos.
c) Se larga a Egipto sin avisar a nadie.


2. Si necesita imperiosamente enviar un mensaje a la humanidad. ¿Qué vía de comunicación elige?
a) Como dios todopoderoso que es, se aparece a toda la humanidad simultaneamente.
b) Como dios todopoderoso que es, intercepta la señal de la televisión en horario de máxima audiencia.
c) Como dios todopoderoso que es, se aparece a unos jóvenes pastores analfabetos a los que nadie va a creer.


3. Si se planteara tener un hijo...
a) Lo tiene con su/una mujer.
b) Lo adopta.
c) Encarga a una paloma que fecunde a una virgen.


4. Si encarga a un tipo para que rescate a su pueblo de un secular cautiverio en Egipto con una travesía de 40 años por el desierto. Cuando llegan a la tierra prometida...
a) Le da una paga extra.
b) Le felicita por su trabajo.
c) Le anuncia que ha decidido que se muera y que nunca pise la tierra prometida.


5. Si tiene usted un hijo, personificación de la bondad y la justicia absoluta, lo envía a la tierra y, al parecer, todos le aclaman como líder de una sociedad justa e igualitaria.
a) Lo convierte en presidente de la República.
b) Lo convierte en rey.
c) Deja que lo crucifiquen.


6. Si usted tiene una religión: ¿Qué opina del resto de creencias?
a) No me considero una persona religiosa.
b) Las respeto.
c) Habría que matarlos a todos en una yihad, guerra santa o misión culturizadora, según el caso, y así se lo hago saber a mis representantes en la tierra.


7. A la luz de las injusticias sociales, decide...
a) Como dios todopoderoso que soy, corregir las desigualdades.
b) Dar limosna a los pobres.
b) Dejar las cosas como están.


8. Si fuera usted realmente el único dios de la creación, ¿Permitiría que existieran otras religiones?
a) Soy ateo/agnóstico.
b) Sí, pero dejando claro que irán al infierno.
c) Sí, pero encargaría a mis representantes en la tierra que invadieran los países de los infieles para asesinarlos y violarlos en una guerra santa o yihad. Después los enviaría al infierno.


9. ¿Cree en la igualdad de la mujer?
a) Sí.
b) No, pero admito la posibilidad de que tal vez tenga alma e incluso se la pueda calificar como ser humano.
c) No. Son inferiores y así lo hago ver en mi doctrina.


10. Además de oro, ¿qué le pediría a los Reyes Magos?
a) Un apartamento con un contrato indefinido.
b) Una Wii u un iPhone.
c) Incienso y mirra.


Soluciones:
Mayoría de A: Definitivamente, usted no es dios.
Mayoría de B: Reúne algunas cualidades para convertirse en el dios de cualquier religión monoteísta, pero le falta contundencia.
Mayoría de C: Definitivamente, usted es Dios todopoderoso.

Fuentes:
Este test fue publicado originalmente en el Blog Animalario el 9/Ago/07.

6 de julio de 2007

Yo Soy


No tengo principio, no tengo fin
carezco de forma y no tengo nombre

Soy una luz que traspasa las sombras
Soy una voz que fragmenta el silencio

Soy una nota de eterna armonía

y soy silencio, sombras y misterio


Soy un meteoro que arraiga en la Tierra

Soy una gota que se une al Océano

Soy un color que se integra en el Iris

y soy la nube, la tormenta y el rayo


Soy movimiento y oscilo en las ondas

Soy vibración que estremece las formas

y soy al mismo tiempo, sin embargo:

Arquero, Arco, Flecha, Tiro y Blanco


Soy un recuerdo que se hace presente

Soy la mirada que observa lo oculto

Soy pensamiento que piensa en sí mismo

y la Conciencia de todas las cosas


Soy un gran grito que estalla en mil ecos

Soy el Testigo de todo suceso

Soy el actor de todo personaje

y las máscaras de todos los gestos


Soy un suspiro con algo de eterno

Soy el aliento que reanima al polvo

Soy Ave Fénix y soy sus cenizas

y soy el fuego que se autoalimenta


Soy la fusión permanente del Ser

que de continuo penetra en su esencia

Soy todo centro y soy la periferia

y estando doquiera nadie me ve


Soy las raíces y también el fruto

Soy la simiente y la descendencia

Soy el último y extraño espécimen

de una especie que jamás ha nacido


Soy total certidumbre en lo azaroso

y en la certeza soy imponderable

Soy el compendio de todos los tiempos

y la duración que nunca transcurre


Soy la expansión progresiva de todo

hacia el acercamiento infinito

Soy el espacio que acerca y separa
y aquel encuentro que nunca fue ausencia

Soy cumbre y abismo, quietud y vértigo

Soy causa y efecto, principio y fin

Soy lapso y distancia, música y danza

Soy todo y nada, vacío y plenitud


Y siendo todo esto, no tengo causa

carezco de forma, duración y nombre.


Fuente:
El texto anterior supuestamente f
ue recibido en 1964 en la Ciudad de México por un profesor universitario interesado en prácticas espirituales, durante una sesión de meditación, y por tratarse de un mensaje dictado no puede estar firmado. Sin embargo, puede considerarse como un autorretrato, o una autodescripción del Ser Supremo: es de una belleza extraordinaria, está repleto de amor de principio a fin y transmite una inmensa paz.

Esta es una invitación al lector, y a cualquiera que lo tenga en sus manos, para meditarlo, comprenderlo, reflexionarlo y darlo a conocer por todos los medios a su alcance. La frase "Yo Soy" es un palindromo, pues puede ser leída igual al derecho y al revés.

La fotografía, conocida como "el ojo de Dios", fue capturada con el Telescopio de Canada-Francia-Hawaii (Canada-France-Hawaii Telescope, CHFT) que se encuentra en la cima de un volcán dormido en Hawaii , USA. Corresponde a la Nebulosa de La Hélice, con designación técnica NGC 7293, la cual se encuentra a 450 años luz de nosotros hacia la constelación de Acuario y abarca unos 1.5 años luz.


4 de mayo de 2007

Origen de mis creencias

En Colombia todavía hay muchas familias que "alimentan la inocencia" de los niños con cuentos fantásticos como el de la cigüeña, la mamá gansa, el ratón Pérez, el Papá Noel, el Niño Jesús, los Reyes Magos, etc. Después vienen todos los personajes infantiles del cine y la televisión como Barney, Supermán, el hombre araña, el pato Donald, Los Pitufos, etc. Y posteriormente las clases de religión con personajes tan pintorescos y/o fantasiosos como Adán y Eva, Noé, Elías, Moisés, la Virgen, los ángeles, el diablo, etc, que sumergen al niño en un mundo irreal.

Pero el problema se presenta cuando el adolescente se tiene que enfrentar al mundo real y se da cuenta del engaño al cual había venido siendo sometido por sus seres más queridos, en quienes confiaba ciegamente. Lo normal en mi generación, fue que nos convertimos en incrédulos de tiempo completo, dejamos de creer en todo lo que no pudiéramos comprobar, y así lo hice yo.

En mi Blog he relatado algunas de las "experiencias sobrenaturales" que me movieron el piso en 1993, cuando tenía 38 años, abriéndome la mente a aceptar conceptos más allá del "plano material". De hecho, en nuestra vida diaria hay muchas cosas que no pertenecen al plano material pero solemos pasarlas por alto, por ejemplo los sentimientos (alegría, tristeza, enojo, miedo, etc.). Nadie puede negar que existan, todos los hemos sentido pero, que yo sepa, ningún científico sabe qué son exactamente y no encajan en ninguna categoría de materia o energía conocida.

Yo jamás me había imaginado que fuera posible comunicarse con un espíritu, ni siquiera que estos realmente existieran. El concepto de cielo e infierno eran para mí completamente absurdos y la reencarnación no pasaba de ser un concepto folclórico del lejano oriente, pero todo parecía indicar que sí era posible dicha comunicación. Sin embargo, a finales de 1994, decepcionado al encontrar discrepancias entre las respuestas o los mensajes recibidos de diferentes "maestros espirituales" a través de distintos "médiums", opté por rechazar todas sus enseñanzas, igual que lo había hecho años atrás con las enseñanzas de la Iglesia Católica, pero nunca pude comprobar que el fenómeno de la "canalización de espíritus" fuera un fraude.

Desde entonces han transcurrido muchos años y mucha agua ha pasado debajo del puente... Se acabó mi matrimonio, sufrí un grave accidente, me secuestraron, me tocó vender mi empresa, tuve un segundo fracaso matrimonial, etc., y hoy, 13 años después, sólo puedo decir con certeza la famosa frase de Sócrates: "Yo sólo sé que nada sé", y ni siquiera de eso estoy seguro...

De acuerdo con el artículo "Agnósticos y Ateos", de Gonzalo Puente Ojea, en el mundo existen creyentes de todas las religiones y vertientes, ateos y agnósticos. Los creyentes generalmente creen en Dios por tradición y en algunos casos por convicción, los agnósticos no creen en Dios por no haber encontrado argumentos suficientes para afirmar que exista y los ateos, por el contrario, creen tener argumentos suficientes para afirmar que Dios no existe.

Si me tocara identificarme con alguna de las tres definiciones anteriores, me iría por los agnósticos, ya que nunca he podido demostrar que Dios exista. No puedo identificarme como ateo, ya que tampoco creo posible demostrar que Dios no exista. La demostración más cercana la leí la semana pasada en un debate en Internet sobre el tema "Demuéstrenme que Dios no existe" donde Danny Perich Lara demostró de una forma sencilla y lógica que "el Dios bíblico no existe".

Pero, quedaría pendiente demostrar que "el Dios creador no existe" o que "ningún dios existe", y eso me temo que no se podrá demostrar jamás mientras la definición de Dios la hagan las religiones humanas. Hay quienes piensan que Dios no creó al Hombre sino que el Hombre creó a Dios (en su imaginación para tratar de explicar todo lo que no entiende). Es posible, pero de lo único que sí estoy completamente seguro es de que, si Dios existe, no es como lo describen las religiones.

Desde que empecé a tratar de sacar en limpio Mi Credo, para el "libro" que le escribí a mi hijo bachiller, y a organizar mis ideas en este Blog, vi que debía abrir nuevamente mi mente y buscar una nueva teoría que se ajustara a las "experiencias sobrenaturales" vividas por mí y otras por mi ex-esposa después de la separación, especialmente algunas que sigo convencido de que fueron reales y no fraudes o imaginaciones.

Yo quisiera creer en Dios para tener una razón más para vivir, para tener consuelo cuando esté triste, salud cuando esté enfermo, etc., pero no he podido encontrar argumentos suficientes para afirmar que exista ni que no exista. Es posible que una o más inteligencias superiores al hombre hayan creado el Universo con todas sus maravillas y sus maldades. Y si a esa inteligencia superior la queremos llamar "Dios", llamémosla Dios, pero el hecho de ser superior a nosotros no me parece suficiente razón para tener que amarlo sobre todas las cosas, y mucho menos para dominar, juzgar, castigar o matar a los opositores en su nombre.

Las estadísticas no han podido demostrar que los creyentes sean más felices o más saludables que los ateos o los agnósticos, pero sí es fácil comprobar que muchas de las personas que creen en Dios y “conversan” frecuentemente con él, con su espíritu o con sus guías espirituales, llevan una vida más plena y satisfactoria que la mayoría de los que rechazan su existencia.

La recomendación final que le hice a mi hijo, mientras no se puedan comprobar otras cosas, fue la siguiente...

"No cierres tu mente como lo hice yo durante muchos años, ábrela a la posibilidad de que Dios existe, te ama y tiene una misión muy especial para ti. Trata de comunicarte con tu propio espíritu, de averiguar y establecer tus metas y de enfocar tu vida apropiadamente para alcanzarlas".

P/D: Si te funciona mi recomendación, me cuentas por favor...

(C)JAR 2007

3 de mayo de 2007

Buenas y malas razones para creer

Richard Dawkins es un eminente etólogo británico, teórico evolutivo y escritor de divulgación científica, es ateo, humanista, escéptico y –como comentarista de ciencia, religión y política– está entre los intelectuales públicos más conocidos del mundo en lengua inglesa.

La siguiente carta, de Richard Dawkins a su hija Juliet de 10 años, apareció publicada en el libro "Así son las cosas" de Editorial Debate...

Querida Juliet:

Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mi es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?

La respuesta a esas preguntas es "por la evidencia". A veces, "evidencia" significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama "observación".

Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.

Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar al mismo punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: "Si de verdad tiene el sarampión, debería ver..." y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar "Diagnóstico que la niña tiene sarampión". A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.

La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación".

Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs... El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por "tradición". Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como "los hindúes creemos tal y cual cosa", "los musulmanes creemos esto y lo otro", "los cristianos creemos otra cosa diferente".

Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón.
Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la trasmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventará en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.

Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman "Reina del cielo", como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serió se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María.

Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente.
Pero antes tengo que hablarte de la otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.

La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.

Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad" pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama "revelación". Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que "se le había revelado". Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre sólo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?

Supón que te digo que tu pero ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: "¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?" y supón que yo te respondo: "En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto". Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una "sensación" interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque sino, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia.

A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrellan siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; sino, no podemos fiarnos de ellas.

Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma. Ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua dulce. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de... otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un "mar de gente". Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.

Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su "mar de gente". El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio "mar de gente", los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional (Recuerda que "información tradicional" significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos). El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.

Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.

¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre..., ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.

Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.

¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere,

Papá.

28 de abril de 2007

Sobre mi Credo

Actualizado el 7 de Mayo de 2007...


Con el proyecto de Mi Credo, lo que pretendo es encontrar y someter a debate público una teoría basada en la lógica y la razón que compagine los conocimientos actuales de la humanidad con la existencia de los "espíritus", partiendo además del convencimiento de que no todos ellos son "dioses" ni siempre dicen la verdad.

Mi Credo, al igual que la investigación científica, está basado en un conjunto de hipótesis: "Suposición de algo posible o imposible que se establece provisionalmente como base de una investigación, que puede confirmar o negar la validez de aquella, para sacar de ello una consecuencia".

Deseo someter Mi Credo a debate público porque de los comentarios y críticas, al igual que de una lluvia de ideas, espero poder encontrar respuestas, opciones o contradicciones que no había contemplado y tomar decisiones, desde el punto de vista de la lógica, la razón y del método científico, hasta donde sea posible, que me permitan justificar, confirmar, negar, modificar, pulir o descartar las distintas hipótesis planteadas.

Sé que aún estoy lejos de poseer la "verdad absoluta" y que tal vez nunca lo logre, pero no me quiero dar por vencido en esta emocionante búsqueda...

Para empezar, quiero recordarles que hasta hace muy poco tiempo me ufanaba de ser ateo y me identificaba perfectamente con los pensamientos radicales del tercer presidente de los Estados Unidos Thomas Jefferson (1743-1782): "Es siempre mejor no tener ideas a tener ideas falsas; mejor no creer en nada que creer en algo errado" y del del distinguido filósofo y matemático Bertrand Russell (1872-1970): "No es deseable creer una proposición cuando no existe fundamento para suponer que sea cierta".

Sin embargo, desde que empecé a tratar de sacar en limpio Mi Credo y a organizar mis ideas en este Blog, vi que esos pensamientos radicales no me dejarían avanzar en la búsqueda de una teoría que se ajustara, a las "experiencias sobrenaturales" vividas por mí desde 1993, especialmente algunas que sigo convencido de que fueron reales y no fraudes o imaginaciones.

Yo creo que es tan erróneo y cobarde negar la existencia de todo lo que no podemos explicar, como de tratar de explicarlo a través de un Dios imaginario.

Como lo dijo el popular astrónomo y divulgador científico Carl Sagan (conocido por su programa COSMOS) en su artículo La carga del escepticismo: "Me parece que lo que se necesita es un equilibrio exquisito entre dos necesidades conflictivas: el mayor escrutinio escéptico de todas las hipótesis que se nos presentan, y al mismo tiempo una actitud muy abierta a las nuevas ideas".

Yo no me considero creyente en dioses ni en ninguna pseudociencia, y tampoco pertenezco a ninguna religión, secta ni grupo espiritual. Mi única diferencia con los "ateos" clásicos es que, a pesar de mi escepticismo inicial, he tenido que aceptar la existencia de entidades incorpóreas inteligentes (llámense "espíritus" si se quiere) que he visto manifestarse decenas de veces a través de diferentes personas, en distintas partes del mundo y pertenecientes a distintas religiones y estratos sociales, muchas de las cuales me consta que no tienen el más mínimo ánimo de lucro ni de provecho personal.

Lo más importante que me quedó de mis "experiencias sobrenaturales" y de mis estudios alrededor de ellas, es que realmente existen "espíritus" que logran apoderarse de cuerpos ajenos y manifestarse a través de ellos.

Pero, al contrario de lo que pensé en un principio (y asumen la mayoría de las personas), no todas esos entidades son "dioses" y muchas de ellas se contradicen entre sí. Las hay de todas las categorías y calañas como los hombres que habitamos la tierra.

Estos procesos se conocen como "canalización" o "posesión" y realmente no son tan raros ni escasos como la mayoría de la gente cree. Lo que pasa es que a la mayoría de los que los hemos presenciado nos da pena hablar abiertamente de ellos, por miedo a que nos tilden de "locos" (a mí ya me tildaron desde 1994, así que en el peor de los casos seguiré siéndolo).

Muchos otros testigos forman grupos espiritistas cerrados alrededor de los "mediums" o "canales", creando sectas religiosas con sus propias reglas y creencias...

Y para empeorar el panorama, el hecho de que los mensajes no siempre resulten ciertos y que las canalizaciones o posesiones no siempre ocurren en el momento en que se desean, hace que, por lo general, los "canales" y los "creyentes" siempre acaban desacreditados y que nadie haya podido ganarse el millón de dólares que ofrece el asombroso mago, escéptico y millonario James Randi en los Estados Unidos.

Estoy convencido que la mayoría de las religiones actuales tienen sus principios en comunicaciones recibidas de "espíritus", los cuales, por lo "sobrenatural" que resulta el proceso de "canalización" para la mayoría de las personas, fueron considerados como "Dioses" y sus mensajes como "revelaciones divinas", siendo entonces aceptadas como "dogmas de fe" y transcritas a los "libros sagrados".

Muchas de estas creencias, infundadas y manipuladas en la mayoría de los casos, combinadas con el poder y la política de los grandes imperios se han constituido en las instituciones más perversas del mundo, con derecho de dominar, juzgar, castigar, torturar y matar a sus opositores en nombre de "Dios".

Conclusiones provisionales:
En la vida diaria hay muchas cosas que no pertenecen al plano material pero solemos pasarlas por alto, por ejemplo los sentimientos (alegría, tristeza, enojo, miedo, etc.), las emociones, los pensamientos e incluso, la vida misma. Nadie puede negar que existan, todos los hemos sentido pero, que yo sepa, ningún científico sabe qué son exactamente y no encajan en ninguna categoría de materia o energía conocida.

Por eso en Mi Credo opté por definir el concepto de "ánima" como ese tipo raro de energía capaz de "animar" la materia inerte y darle "vida" a todos los seres materiales, y de igual manera opté por utilizar la palabra "espíritus" para referirme a entidades incorpóreas inteligentes. Me decidí a utilizar las mismas palabras, tradicionalmente utilizadas por las religiones, con el único propósito de hacerme entender, pero mis conceptos de "ánima" y "espíritus" no deben interpretarse ni confundirse con los conceptos religiosos tradicionales de "alma" y de "espíritu santo".

Mi conclusión más importante con respecto a los "espíritus" es que, sí existen, pero no son infalibles y no debemos considerarlos a todos como "dioses".

En principio, recomiendo darles la misma credibilidad a sus mensajes que a los emitidos por cualquier ser humano y analizarlos con el mismo escepticismo que lo haríamos ante un mensaje emitido por cualquier desconocido.

(C) JARD 2007

25 de abril de 2007

Mi Credo

Actualizado el 7 de Mayo de 2007

Con "Mi Credo" pretendo encontrar y someter a debate público una teoría basada en la lógica y la razón que compagine los conocimientos actuales de la humanidad con la existencia de los "espíritus", partiendo además del convencimiento de que no todos ellos son "dioses" ni siempre dicen la verdad...


Ahora sí, después de muchos años de tratar de ahondar en el tema espiritual, me voy a atrever a publicar mi propio "credo", reservándome el derecho de equivocarme y de cambiar mis creencias sin previo aviso:

  • Creo que el mundo material conocido (nuestro plano material) es sólo parte de un gran universo infinito, sin límites de espacio-tiempo.
  • Creo que además de los distintos tipos de energía conocidos (termodinámica, electromagnética, mecánica, atómica, etc.), en el universo hay un tipo de "energía inteligente" muy poco estudiada por la ciencia actual (llámese "ánima").
  • Creo que el ánima es la energía encargada de "animar" y controlar el funcionamiento de las partículas elementales de la materia (para formar átomos, moléculas, monómeros, polímeros, etc.) de acuerdo con las leyes físicas universales: La energía puede convertirse en masa (materia) y viceversa (E=m*c^2). La energía no se crea ni se destruye: se transforma.
  • Creo que el Big Bang fue el resultado de "animar" toda la materia inanimada de nuestro plano material en en un sólo instante del espacio-tiempo.
  • Creo que el ánima es fundamentalmente la energía encargada de "animar" (dar vida) y controlar el funcionamiento de los "seres materiales" (ADN, células, microbios, bacterias, plantas, animales, humanos, etc.) y, posiblemente, de otros seres "animados" menos conocidas.
  • Creo que existen otros seres inteligentes en el Universo, formados fundamentalmente por ánima, que pueden ocupar y controlar el cuerpo de los seres materiales (llámense "espíritus").
  • Creo que el ánima y los espíritus no están limitados por el plano material (tridimensional) ni por el tiempo lineal (con los conceptos de pasado, presente y futuro).
  • Creo que la inteligencia, tanto de los seres materiales como de los espíritus, es un indicativo de su grado de evolución.
  • Creo que muchas de las cosas de nuestro plano material han sido diseñadas, inventadas y/o creadas por espíritus de inteligencia superior a la nuestra (llámense "dioses" o "espíritus creadores").
  • Creo que los espíritus pueden manifestar su energía (ánima) en nuestro plano material (fantasmas, apariciones). Sin embargo, no pueden violar las leyes físicas universales cuando estén en nuestro plano material.
  • Creo que nuestro plano material (desde los cúmulos galácticos, pasando por los planetas, los océanos, las montañas, las nubes, las cascadas, los seres vivos, las luces, los sonidos, la música, etc., etc.) es demasiado hermoso para no poder ser "sentido" y disfrutado físicamente por los espíritus creadores.
  • Creo que los espíritus pueden ocupar un cuerpo material desde que nace hasta que muere (encarnar) o temporalmente (poseer o canalizar).
  • Creo que el ánima y/o el espíritu abandona poco a poco el cuerpo de los seres materiales cuando estos se deterioran demasiado y dejan de ser funcionales (morir).
  • Creo que la canalización es uno de los medios más utilizados por los espíritus para comunicarse con los seres humanos, y que la mayoría de las religiones han tenido sus inicios en mensajes canalizados.
  • Creo que los sentidos (vista, oído, olfato, gusto, tacto, etc.), además de ayudar a su supervivencia de los seres materiales, permiten sentir, admirar y disfrutar físicamente nuestro plano material a los espíritus que encarnen o canalicen sus cuerpos.
  • Creo que no todos los espíritus son infalibles ni existe una "verdad universal". Así como algunos seres humanos creen una cosa y otros lo contrario, igual pasa con los espíritus, de acuerdo con su grado de evolución.
Si desea saber por qué he llegado a cada una de las creencias anteriores, lo invito a leer los artículos Origen de mis creencias, Mis experiencias sobrenaturales y Sobre Mi Credo en este mismo Blog.

(C) JAR 2007

23 de abril de 2007

Mis experiencias sobrenaturales

Actualizado el 4 de Mayo de 2007...

El Maestro de Barbotto:
En 1993, cuando tenía 38 años, asistí a una charla sobre la reencarnación, dictada por el ingeniero civil Luis Carlos Barbotto en la oficina contigua a la mía, donde contó la increíble experiencia de haberse estado comunicando con un espíritu a través de su secretaria en estado hipnótico, al que habían denominado "El Maestro".

Yo jamás me había imaginado que fuera posible comunicarse con un espíritu, ni siquiera que estos realmente existieran. El concepto de cielo e infierno eran para mí completamente absurdos y la reencarnación no pasaba de ser un concepto folclórico del lejano oriente, pero todo parecía indicar que dichas comunicaciones eran reales.

De ser cierto, sería el descubrimiento más grande de la humanidad, por fin se podrían desvelar los grandes misterios que habían intrigado al hombre por milenos!!!

Me impactó tanto la historia de Barbotto, que me hice su amigo, conocí a su esposa doña Beatriz Ferrer y finalmente a su secretaria Alba Cecilia Araque. Los tres me parecieron personas serias, desinteresadas y honorables, dignas de la mayor credibilidad. Junto con la novia de un amigo que trabajaba en televisión, invitamos a Jota Mario Valencia (uno de los principales personajes de la televisión Colombiana) a que los entrevistara en su programa "Indiscretario con Jota Mario" de TeleAntioquia.

El programa efectivamente se grabó en dos episodios de media hora cada uno, en los estudios del periódico El Mundo de Medellín. Al final del programa, ya fuera de cámaras, Alba Cecilia entró en trance y Jota Mario, la novia de mi amigo y yo tuvimos la experiencia de que "El Maestro" nos hablara directamente a cada uno a través suyo. Para los tres fue nuestro primer contacto directo con una experiencia sobrenatural y Jota Mario Valencia quedó tan impresionado que escribió un libro titulado "Volver a Vivir" donde relató la experiencia. Desde entonces ha escrito varios libros más sobre el tema de las comunicaciones con los espíritus.

En los meses siguientes ayudé a transcribir al computador los Mensajes del Maestro, de los cuales básicamente se concluye que "aprender a amar es el objetivo de nuestras múltiples vidas terrenales".

Es sitio web con los Mensajes del Maestro es www.mensajesdelmaestro.com.

Convencido de haber descubierto la "Piedra Filosofal" escribí la siguiente carta, que se las mandé en Navidad a todos mis familiares, clientes y amigos, junto con el libro "Muchas Vidas, muchos Sabios" del médico y psiquiatra estadounidense Brian L. Weiss, participándoles "el mayor descubrimiento en la historia de mi compañía":

"Hace poco tuve una serie de experiencias "extrañas" relacionadas con la reencarnación y tal vez porque nunca antes había creído en el alma, ni siquiera en la posibilidad de que existiera el cielo o cualquier otro sitio diferente al mundo astronómico que conocemos, fue que me impactaron tanto...

Al igual que en la época de Copérnico, no resulta fácil cambiar de un momento a otro las creencias religiosas y culturales con las que nos han educado... Al menos para mí, fue impactante descubrir y poder comprobar, con casos reales ocurridos a personas conocidas, que no somos lo que la mayoría de los hombres de la sociedad occidental hemos creído durante los últimos siglos...

Ni nacimos el día en que fuimos engendrados, ni somos mortales como yo siempre lo había creído... ¡Somos eternos! Hemos vivido muchas veces antes de nacer y viviremos muchas otras después de morir nuevamente...

En los meses siguientes leí decenas de libros relacionados con el tema de la reencarnación y la canalización de espíritus, tratando de confirmar mi "descubrimiento".

Los Hermanos del Universo:
A principios de 1994 me vinculé al grupo "Hermanos del Universo", donde las comunicaciones con los espíritus eran mucho más frecuentes y espectaculares.

Ver en mi Blog mis experiencias completas con los Hermanos del Universo entre Marzo y Noviembre de 1994.

El sitio en Internet del grupo "Hermanos del Universo" (llamado hoy "La Casa de Sirio") es www.casadesirio.org

Ramtha:
Uno de los casos más divulgados de canalización de "espíritus maestros" es Ramtha, quien se manifiesta a través del cuerpo de una mujer llamada J.Z. Knight en Estados Unidos.

Como cosa curiosa, y afín con los Hermanos del Universo, la primera vez que la señora J.Z. Knight tuvo contacto con Ramtha fue en 1977 en Tacoma, Washington, mientras se reía a carcajadas en la cocina de su casa, jugando con unas pirámides de cartulina colocadas sobre su cabeza.

Ramtha dice haber vivido en la Tierra hace 35,000 años, antes del hundimiento de Atlántida y Lemuria, y sus seguidores resumen así sus enseñanzas: "Ramtha es una inteligencia extraordinaria de profunda sabiduría y amor".

El sitio oficial de "La Escuela de Ramtha" en español es www.ramtha.com/latino.

En el siguiente vínculo podrá escuchar numerosos archivos de audio con Mensajes de Ramtha, doblados al español en estéreo (inglés/español).

Centro de Evolución Espiritual Voz de Alerta:
Otro de los muchos casos de canalización de espíritus que tuve oportunidad de investigar se presentaba en Bogotá en un grupo llamado "Centro de Evolución Espiritual Voz de Alerta", donde varios miembros de una familia de clase media han canalizado por más de 20 años a una gran variedad de seres "desencarnados" del mundo Católico (Fray Martín de Porres, San Francisco de Asís, San Antonio de Pádua, etc.) y de la vida nacional (Simón Bolivar, Jorge Eliecer Gaitán, etc.). El fenómeno se presentó inicialmente cuando unos niños comenzaron a canalizar a unos seres que, a través de ellos, enseñaron la técnica a sus tías y a su abuelo Ulpiano Suárez, quien hasta su muerte fue el "canal" principal de la familia.

Mis conclusiones preliminares...
A finales de 1994, después de haber asistido a infinidad de sesiones de "canalización de espíritus" con diferentes "médiums" o "canales", leer decenas de libros relacionados con el tema y estudiar experiencias similares con personas de todo el mundo, no pude comprobar "mi gran descubrimiento" y, decepcionado, al encontrar discrepancias entre las respuestas o los mensajes recibidos de diferentes "maestros espirituales" por distintos "canales", opté por rechazar todas sus enseñanzas, igual que lo había hecho años atrás con las enseñanzas de la Iglesia Católica.

Sin embargo, nunca pude comprobar que el fenómeno de la canalización de espíritus sea un fraude y cada día estoy más convencido de que es una realidad que el mundo actual no ha querido aceptar...

(C) JAR 1994, 2007