9 de noviembre de 2007

¡Hola mi reina!


- ¡Hola mi reina! ¿Cómo estás mi amor? ¿Bien?
- Sí ¡muy bien!...

- ¿Los niños están bien?
- No te preocupes amor, están de lo mejor...

- ¡Perfecto! ¿Almorzaron?
- Si, almorzaron muy bien...

- ¿Sí? !Qué bueno! Dime, preciosa ¿qué cocinaste para la cena?
- Lomo a la pimienta...

- ¡Mi plato preferido! ¡Te adoro divina!
- Siempre complaciéndome...

- Y dime... ¿todo tranquilo en casa?
- Todo bien, te espero con la comidita caliente y luego el postre que Tanto te gusta (en tono malicioso)...

- No me digas esas cosas, nena, que me dan ganas de volar hacia allá ahora mismo...¿Me prometes que esta noche te pones ese baby doll transparente que tanto me gusta?
-
Como mandes, dulzura, sabes que soy tu esclava...

- ¿Sí? Gracias cosita, por eso te quiero tanto... Bueno amorcito, ahora pásame a mi señora un momento, ¿sí?

Patronaaa!!! Le llama el ingenieroooooo

2 comentarios:

Alicia dijo...

¡Muy bueno tu cuento, Jorge! Pero esta historia refuerza mi convicción de que tanto los hombres como las mujeres no deberían formar un hogar si piensan que no van a poder ser fieles. ¿Qué tal si la situación la viviera la esposa? ¿Le causaría gracia tal picardía????
Nadie debería traicionar a nadie. Sólo se trata de tener el valor necesario para decir BASTA cuando una pareja "no va más", tanto de un lado como del otro. Pero no engañar, que es lo más espantoso que le puede pasar a un ser humano. Sobre todo si el engañado ama profunda y sinceramente al traidor.
Perdón si me fui por las ramas. Es que es todo un tema para mí. No comprendo el por qué de una maldad semejante.

Saludos!
Alicia

Jorge A Restrepo dijo...

Tienes toda la razón Alicia. Como chiste me pareció muy gracioso, pero en la vida real no tendría ninguna gracia, y mucho menos para la persona engañada. Saludos.